Tras asistir a varias clases impartidas por Juan Gambero en el Curso Nacional, he realizado un pequeño resumen de uno de los apartados que, desde mi punto de vista, es de vital importancia en el entrenamiento y la dirección del grupo: el conocimiento del jugador/grupo como base para la comunicación.
Pero no se trata sólo de comunicarse, sino el modo en que se hace. Es fundamental conocer y entender al jugador como persona y no únicamente como futbolista, comprendiendo que los acontecimientos y situaciones de su vida personal pueden afectar a su rendimiento deportivo y modificar su comportamiento y modos de actuar.
Conversar cara a cara con el jugador hace que incremente de manera notable la confianza que el jugador pueda depositar en el entrenador. Con éste tipo de conversación, el futbolista puede llegar a facilitar al entrenador determinada información que puede serle útil para manejar distintos aspectos del vestuario. Charlar en grupos reducidos de forma distendida ayuda también al conocimiento de los jugadores como persona y fomenta dicha confianza.
Pero una de las mayores virtudes que debe tener el entrenador es la de saber escuchar. Que dicha conversación no sea unidireccional. Si el entrenador no está dispuesto a escuchar al jugador, está desaprovechando oportunidades de fomentar su confianza y como consecuencia de perder información.
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